Podría parecer leyendo mi blog que no tengo ni un sólo momento “feliz” o simplemente que no estoy permanentemente triste, la verdad es que es así, tengo tan pocos momentos en los que me encuentro bien que no me dan ni tiempo a escribir un post alegre, contando como me ha ido el último concierto, el último fin de semana o la última vez que me sentí acompañada por alguien.

En esos momentos prefiero ver una serie, arreglarme, salir a la calle eufórica…No dan para mucho más.

Por eso, como el último año ha sido verdaderamente horrible en todo pues tampoco hay ganas de escribir. Este año me he sentido engañada por alguien, defraudada por mucha gente y sobre todo enfadada conmigo misma, por no ser capaz de valerme ni en la búsqueda de nuevas perspectivas (trabajo, estudios, hobbies) ni de ser capaz de vivir fuera de estas cuatro paredes, por mucho que me apetezca, ni siquiera dos días.

Tanto tiempo sintiéndome así hace que ya no tenga ganas de nada, no voy a clase, no hago ninguna o casi ninguna actividad física, no salgo de fiesta, no me emborracho y una largo etcetera de cosas que querría hacer y que cada vez que hago el intento alguien o algo me dice que eso no es lo mio que como me dijo mi padre hace muy poco: “tienes una vida anodina”.

Pienso seguir en este plan, no quiero arriesgar aunque no tenga nada que perder. Perderme en la mediocridad y a ser posible sola, para no molestar a nadie en mi camino. Nada de preocupaciones con las que dañar a los pocos que están a mi alrededor.

Anuncios