Hoy he tenido un día estupendo, feliz, de esos que te hacen olvidar las semanas anteriores.

 

Nunca me he considerado alegre, quiero decir, nunca he sido una persona de las que los demás califican como la “graciosa” o alguien imprescindible para salir de fiesta (lo último me sigue angustiando) soy más bien la típica amiga para contarle las penas, para tomar un café (y esto está muy bien pero yo también quiero divertirme) así que lo de sentirme triste no es algo raro pero últimamente ha sido demasiado, demasiado para aguantarlo bien, demasiado para lo que estaba acostumbrada, demasiado porque me han fallado las pocas cosas que creía que siempre iban a estar ahí.

 

Pero hoy estoy bien y hay que aprovecharlo. He adelgazado unos kilos este último mes, he pasado la tarde bien acompañada (sólo me hubiese faltado un poco de chocolate para completar, aiss), he visto, más bien empezado, una peli extraña pero interesante y bueno a pesar de haber perdido el bus y de no llegar a la autoescuela hoy mi mente me ha dado un respiro.

 

Teniendo un día tan entretenido tengo que seguir con lo que me toca (y eso que hoy he ido a clase y por eso me siento bien): seguir leyendo zarzuelas para el trabajo de teatro del siglo XIX (interesantísimo trabajo del que ya hablaré xD).

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