Se nos iba la vida – Quique González
Desdiciendome de lo que dije en la entrada anterior la verdad es que sí que tengo momentos felices pero enseguida me dejo llevar por la melancolía, por algún pequeño problema y por las cosas que creo que me faltan y en momentos de tensión y de agobio se acaba convirtiendo en un mal momento. Suele tener bastante que ver las clases o lo exámenes y aunque sé que no soy la única a la que le pasa esto me llega a parecer que mi vida sólo se basa en exámenes y obligaciones y algún momento divertido (como si esos momentos aprovechase al máximo) y me da la sensación de estar perdiendo el tiempo continuamente.
Será que me equivoqué de carrera.
O será que no me atrevo a equivocarme.
¡Maldita paradoja!

3 comments
Comments feed for this article
Mayo 15, 2008 a 1:24 am
bydiox
Equivocarse no es malo, lo malo es arrepentirse por no haber tenido el valor de haberse equivocado. Eso sí que es malo.
Mayo 18, 2008 a 3:08 pm
Missing
Jo Bydiox, qué profundo
y cuanta razón.
Elige una cosa, sólo una, que quieras hacer. Y hazla. Aunque luego se te pasen las ganas. Por ejemplo ir a nadar, o arreglarte mucho el próximo sábado.
Estoy segura de que no pierdes el tiempo. Las obligaciones han de hacerse, y el resto de tiempo, disfrutarse.
Estoy deseando leer uno de tus posts más alegres
Beso!
Mayo 28, 2008 a 9:07 pm
Corbett
Leí tu entrada anterior y he leído esta, y aunque no soy quien para aconsejarte, tu único problema es una falta de independencia, independencia a la hora de tomar las decisiones… Aunque la gente te diga que una actividad (como por ejemplo salir a emborracharte) no entra dentro de tu estilo, no debes hacer caso, tu personalidad y el conjunto de facetas que la forman las decides tú, que no te hayas pasado una noche entera de jarana en los años anteriores no significa que no puedas hacerlo nunca mas, es una decisión tuya… Y si a la mañana siguiente te levantas con una resaca que te impide ser humana durante el resto del día, al menos sabrás que tú has decidido que sea así. Te podrás equivocar y a partir de ese momento determinar si las noches de fiestas cargadas de alcohol son o no lo tuyo, pero tendrás la experiencia. Esto es algo que uno debe aplicarse a lo largo de la vida, decidir por uno mismo, siempre aceptar el consejo, pero nunca dejar de equivocarse. De los errores se aprende, y como decían por ahí: Todos tenemos derecho a equivocarnos, pero el deber de rectificar.
pd: Perdona si te he soltado un tocho, solo espero que algo del ladrillo te sirva de ayuda.